Argentina vs Inglaterra: el partido que los padres vieron y los hijos ahora juegan

Han pasado 24 años, cinco Copas del Mundo y una generación entera. Este miércoles en Atlanta, la rivalidad más cargada de historia del fútbol vuelve a donde tiene que estar.
El último Argentina-Inglaterra mundialista lo vio la generación de los padres. Este miércoles a las 14h00 hora Ecuador, en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, lo juega la generación de los hijos.
Piénsalo así: Jude Bellingham, la figura más en forma de este Mundial, tenía 8 años la última vez que estas dos selecciones se cruzaron en una Copa del Mundo. Era 2002, en Japón. Messi tenía 14 y recién empezaba a entrenar con el primer equipo del Barcelona. Y todos los jugadores que este miércoles saltan a la cancha en Atlanta eran niños, o directamente no habían nacido.
24 años. Cinco mundiales, una generación entera y la rivalidad sigue ahí, intacta, esperando.
La historia que no necesita presentación pero merece ser contada
Argentina e Inglaterra no se enfrentan en un Mundial desde 2002. Pero la memoria entre estos dos países en Copas del Mundo es de esas que no se borran: se acumulan.
Todo empezó en 1966, en el propio suelo inglés, cuando el árbitro expulsó al capitán argentino Antonio Rattín en cuartos de final. Rattín no entendía el idioma del árbitro, pedía un intérprete y nadie se lo daba. De la bronca, fue y se sentó en la alfombra roja del palco de la Reina Isabel. Ese episodio fue tan escandaloso que, en parte gracias a él, el fútbol inventó las tarjetas amarillas y rojas. El mundo cambió por un argentino que no entendía al árbitro.
Luego llegó 1986 y Maradona hizo lo que Maradona sabía hacer: escribir historia con ambas manos. Primero la Mano de Dios, después el Gol del Siglo. Dos goles en el mismo partido que todavía hoy dividen opiniones, unen generaciones y siguen siendo lo primero que aparece cuando alguien busca “Argentina Inglaterra” en cualquier buscador del mundo.
Y en Francia 98, una batalla de penales en Saint-Étienne que terminó con Argentina avanzando y con los hooligans ingleses causando destrozos en Marsella. Los himnos de ambas selecciones abucheados, la tensión desbordando el estadio, y un partido que se recuerda tan vívidamente que parece de ayer.
Cada cruce entre estos dos países ha dejado algo que va más allá del resultado. Una expulsión que cambió el reglamento. Dos goles que definieron una era. Una tanda de penales que todavía duele en Londres. Este miércoles se escribe el siguiente capítulo.

Una rivalidad que no es solo fútbol
Lo que hace diferente a Argentina vs Inglaterra de cualquier otro partido de este Mundial no es solo la historia futbolística. Es el peso de todo lo que hay detrás: la Guerra de las Malvinas, la tensión política que convirtió cada encuentro en algo más grande que once jugadores contra once, el hecho de que cuando estos dos países se miran, se miran con algo que ningún otro cruce tiene.
Scaloni lo dijo en Kansas City, con calma: “Es un partido de fútbol.” Tiene razón y no la tiene al mismo tiempo. Porque dentro de la cancha sí es un partido de fútbol. Fuera de ella, lleva décadas siendo otra cosa.
El dato que nadie menciona: Inglaterra nunca ha ganado contra Argentina en eliminación directa
Nunca. Ni una vez en toda la historia mundialista. 1986 perdieron. 1998 perdieron en penales. Este miércoles, Inglaterra tiene la oportunidad de romper esa estadística por primera vez en 60 años de historia compartida.
Y Argentina, con Messi a los 39 años jugando quizás su último partido mundialista de semifinal, tiene todas las razones del mundo para que eso no pase.
Dos generaciones, una cancha, un partido que no se olvida
Bellingham tiene 22 años. Messi tiene 39. Entre ellos hay 17 años de diferencia, una rivalidad histórica y un partido que ninguno de los dos va a olvidar nunca, independientemente del resultado.
Los padres que vieron el Argentina-Inglaterra de 2002 siendo adultos van a ver este miércoles ese mismo partido con sus hijos al lado. Y esos hijos, que nacieron después de la última vez que estas dos selecciones se cruzaron en un Mundial, lo van a ver sin el peso de la memoria pero con toda la emoción de estar presenciando algo que saben, aunque no puedan explicar del todo por qué, que es más grande que un partido de fútbol.
Eso es lo que tiene esta semifinal que ninguna otra de este Mundial tiene: no es solo un boleto a la final. Es un momento que se va a contar.

Este miércoles a las 14h00, Atlanta para el mundo
El partido que los padres vieron en 2002 siendo adultos, sus hijos lo juegan este miércoles en Atlanta siendo los mejores del mundo. Hay partidos de fútbol. Y hay partidos que son otra cosa. Este miércoles en Atlanta, a las 14h00 hora Ecuador, es claramente lo segundo.

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